La NCh2369 establece exigencias para excavaciones mayores a 2 m en zonas urbanas, y en Lo Prado la presencia de depósitos aluviales finos con intercalaciones de ceniza volcánica obliga a ir más allá del control rutinario. El monitoreo geotécnico de excavaciones permite detectar desplazamientos milimétricos en las paredes del corte y variaciones en la presión de poros antes de que se conviertan en un problema para la obra o las propiedades vecinas. Nuestro equipo instala inclinómetros, celdas de carga en puntales y piezómetros de cuerda vibrante, integrando los datos en una plataforma que entrega alertas tempranas. Antes de abrir el frente, conviene haber ejecutado un ensayo CPT para precisar la estratigrafía en la zona de influencia del bulbo de tensiones, porque en esta comuna las lentes de arena limosa aparecen sin aviso y modifican el comportamiento del talud temporal.
Un desplazamiento de 3 mm en la cabeza del talud puede ser el primer aviso de una cuña activa: medirlo a tiempo evita la suspensión de faenas.
