El crecimiento de Lo Prado, una comuna que se consolidó sobre la antigua ruta a Valparaíso, ha demandado soluciones de conectividad que muchas veces requieren atravesar su perfil geológico superficial. Las terrazas fluviales y los depósitos de ceniza volcánica que caracterizan la zona oeste de Santiago presentan un desafío singular al momento de proyectar túneles poco profundos. Para un estudio de estabilidad de taludes durante la construcción de portales de acceso, nuestro equipo técnico integra la evaluación de la cohesión aparente de estos limos, que tienden a desmoronarse rápidamente al perder humedad. No basta con conocer la granulometría; la clave en Lo Prado reside en interpretar cómo se comporta el suelo bajo condiciones no drenadas cuando se altera su estructura natural durante la excavación del túnel.
En suelo blando, el frente del túnel no avisa antes de colapsar: la instrumentación geotécnica es el único lenguaje que el terreno respeta.
