Hace poco estuvimos en una bodega industrial en el sector de Blanqueado, cerca de la Ruta 68. El cliente tenía un patio de maniobras que se agrietaba cada invierno, justo en la zona donde cargaban los camiones. Al revisar la subrasante encontramos un suelo fino con presencia de humedad, típico de la cuenca de Santiago poniente. El diseño de pavimento rígido que propusimos no fue uno estándar de catálogo. Tuvimos que ajustar el espesor de la losa y el tipo de subbase considerando el nivel freático que varía bastante entre San Pablo y la Autopista Central. Para entender bien la capacidad de soporte, en estos casos siempre recomendamos partir con un ensayo de CBR vial que nos dé valores reales y no solo referencias de tabla.
El verdadero enemigo de un pavimento rígido en Lo Prado no es el tráfico, es la humedad atrapada en la subrasante que no se drenó a tiempo.
