Lo Prado se asienta sobre suelos que la NCh433 clasifica predominantemente como tipo C y D, donde la amplificación de ondas sísmicas puede modificar drásticamente la demanda sobre las estructuras. La microzonificación sísmica no es un trámite, es ingeniería de detalle que define espectros de respuesta específicos para cada predio. Con 96.000 habitantes en una comuna densamente poblada del sector poniente de Santiago, el patrimonio construido requiere evaluaciones que vayan más allá del zonificador general. El equipo técnico integra ensayos geofísicos como el MASW para determinar la velocidad de onda de corte Vs30, parámetro crítico exigido por el DS61 para clasificar el suelo y definir el factor de amplificación. La cercanía al eje de la Falla San Ramón y la presencia de sedimentos aluviales en profundidad hacen indispensable este nivel de análisis antes de proyectar cualquier edificación de mediana o gran altura.
En los suelos finos de Lo Prado, la diferencia entre un suelo tipo C y uno tipo D puede aumentar la demanda sísmica en más de un 30% sobre la estructura.
