La NCh2745 establece los requisitos para sistemas de aislación sísmica en Chile, y en Lo Prado esta norma cobra un peso específico. La comuna se asienta sobre la cuenca de Santiago, con depósitos de gravas y suelos finos que amplifican las ondas sísmicas de manera heterogénea. No basta con calcular un período objetivo; hay que modelar la interacción suelo-estructura con datos geotécnicos reales del predio. Nuestro laboratorio acreditado bajo ISO 17025 ejecuta la caracterización dinámica del subsuelo para alimentar los modelos de respuesta no lineal. El resultado es una interfaz de aislación calibrada al comportamiento esperado del terreno durante un evento en la falla de San Ramón. Para la campaña de exploración previa, a menudo integramos datos de sondajes SPT que permiten correlacionar la resistencia a la penetración con la velocidad de onda de corte en los estratos superiores.
Un aislador mal calibrado al suelo de Lo Prado transfiere aceleraciones que la superestructura no puede disipar de forma segura.
