Entre las calles residenciales cercanas a la estación de metro Blanqueado y los accesos industriales que bordean la Ruta 68, el comportamiento del suelo en Lo Prado cambia notablemente. En un sector predomina la arcilla limosa de baja plasticidad, mientras que a pocas cuadras el terreno se vuelve más granular pero con presencia de bolsones de humedad. Diseñar un pavimento flexible aquí sin entender esa microvariabilidad implica arriesgar deformaciones prematuras. La comuna, situada a una altitud media de 480 msnm y con una población que supera los 96.000 habitantes según el Censo 2017, demanda soluciones viales que soporten tanto el tránsito liviano residencial como el paso eventual de vehículos pesados hacia la zona industrial. Nuestro equipo técnico integra el estudio de la subrasante con un ensayo de CBR vial para determinar la capacidad de soporte real, porque en Lo Prado la resistencia del suelo natural rara vez es homogénea a lo largo de un mismo tramo.
La clave en Lo Prado no está en copiar espesores estándar, sino en ajustar cada capa del pavimento flexible al módulo resiliente real de la subrasante limosa.
