Uno de los errores más repetidos en obras viales de Lo Prado es asumir que la subrasante bajo la carpeta asfáltica responde igual que en comunas vecinas. La geomorfología de la cuenca de Santiago, combinada con depósitos aluviales finos y niveles freáticos variables en el sector poniente, produce suelos limo-arcillosos que pierden capacidad de soporte al saturarse. Cuando el estudio CBR para diseño vial no se ejecuta con muestras inalteradas representativas de la traza real, el pavimento diseñado con valores teóricos termina agrietándose en menos de dos temporadas de lluvia. Realizamos el ensayo bajo NCh 1852 y NCh1852, controlando densidad y humedad para que la curva CBR refleje lo que realmente va a ocurrir bajo la carga de los vehículos que circulan por avenidas como San Pablo o General Bonilla. La granulometría de la fracción fina y el límite plástico definen la sensibilidad al agua del suelo local, dato sin el cual el valor de soporte resulta engañoso.
El CBR de diseño no es un número aislado: depende de la densidad, la humedad y la historia de cargas del suelo en el punto exacto de la traza.
